¿Por qué existe San Martín de Porres?
San Martín de Porres nace como una institución especializada en el acompañamiento de personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), a partir de la identificación de una necesidad concreta: la falta de contextos suficientemente preparados para responder a las particularidades del autismo y a las necesidades de apoyo de las personas y sus familias.
El autismo presenta desafíos específicos en áreas del desarrollo como la comunicación, la regulación emocional y conductual, la interacción social, la flexibilidad, el aprendizaje, el procesamiento sensorial y la autonomía. La complejidad y heterogeneidad de estos perfiles requiere abordajes especializados, estrategias individualizadas y entornos estructurados que favorezcan el acceso real al aprendizaje, la participación y la calidad de vida.
A lo largo de los años, numerosas familias han transitado experiencias caracterizadas por discontinuidad en los apoyos, dificultades de acceso a contextos adecuados, trayectorias educativas poco sostenibles o modelos de intervención insuficientemente adaptados a las necesidades reales de sus hijos.
En muchos casos, estas situaciones derivan en:
- Limitaciones en el acceso al aprendizaje
- Dificultades de regulación emocional, conductual y sensorial
- Interrupciones o fragilidad en las trayectorias educativas
- Reducción de oportunidades de participación social y comunitaria
- Altos niveles de estrés familiar y necesidad de orientación sostenida.
Frente a esta realidad, San Martín de Porres se propone ofrecer un modelo institucional inspirado en Linwood Center, centro especializado para personas con autismo de Estados Unidos con la idea de proporcionar una institución que aborde de manera interdisciplinaria a niños, adolescentes, jóvenes y adultos con TEA.
El propósito institucional no se limita a brindar una prestación terapéutica o educativa. San Martín de Porres se orienta al desarrollo de habilidades funcionales, comunicativas, adaptativas, académicas, ocupacionales y sociales que favorezcan mayores niveles de autonomía, bienestar y participación a lo largo de las distintas etapas del desarrollo.
Desde esta perspectiva, San Martín de Porres se organiza como un ecosistema de programas especializados en autismo, diseñado para acompañar desde la primera infancia hasta la vida adulta, contemplando distintos perfiles, necesidades de apoyo y objetivos evolutivos. Todo junto a profesionales de las áreas de psicología, fonoaudiología, psicopedagogía, psicomotricidad, kinesiología, educación física, médicos y enfermeras, trabajo social, etc.
Las personas con autismo requieren apoyos adecuados, entornos preparados, enseñanza explícita, comunicación funcional e intervenciones consistentes a lo largo del tiempo.
Nuestra mirada sobre el autismo
San Martín de Porres comprende al autismo como una condición del neurodesarrollo que acompaña a la persona a lo largo de toda la vida y se manifiesta de manera heterogénea, con distintos perfiles de funcionamiento, fortalezas, desafíos y necesidades de apoyo.
El autismo puede involucrar diferencias significativas en áreas tales como:
- Comunicación e interacción social
- Flexibilidad cognitiva y conductual
- Procesamiento sensorial
- Regulación emocional y conductual
- Desarrollo adaptativo
- Aprendizaje
- Autonomía y participación en actividades de la vida cotidiana.
Desde esta perspectiva, San Martín de Porres adopta un enfoque centrado en la individualización de apoyos, comprendiendo que las necesidades de intervención deben ajustarse al perfil de desarrollo, la modalidad de aprendizaje, las capacidades adaptativas, las características comunicativas, las necesidades sensoriales y los objetivos funcionales de cada persona.
El modelo institucional parte de una premisa fundamental: el desarrollo no depende exclusivamente del paso del tiempo, sino de la existencia de oportunidades de aprendizaje, apoyos adecuados e intervenciones consistentes.
En este sentido, el aprendizaje requiere:
- Enseñanza explícita
- Estrategias individualizadas
- Contextos estructurados
- Apoyos visuales y ambientales
- Oportunidades sistemáticas de práctica
- Regulación emocional, conductual y sensorial
- Sistemas de comunicación funcional
- Acompañamiento familiar
Asimismo, la institución reconoce que el impacto del autismo excede a los espacios educativos y atraviesa a todo el sistema familiar. Las demandas asociadas al desarrollo, la escolaridad, la regulación conductual, la autonomía y la planificación del futuro suelen requerir acompañamiento continuo, orientación profesional y espacios de construcción conjunta.
Por este motivo, San Martín de Porres sostiene la importancia de contar con instituciones especializadas capaces de ofrecer intervenciones basadas en evidencia, entornos preparados y estrategias específicas orientadas a favorecer el máximo nivel posible de desarrollo, autonomía y calidad de vida.
La selección de apoyos y contextos de intervención no se orienta a restringir oportunidades, sino a garantizar que cada persona acceda al entorno que mejor responda a sus necesidades reales de aprendizaje, regulación, participación y bienestar.
La denominación “espectro” refleja justamente la amplia variabilidad existente dentro del diagnóstico. No existen dos personas con autismo iguales ni trayectorias evolutivas idénticas. Algunas personas pueden requerir apoyos acotados o intermitentes, mientras que otras necesitan intervenciones intensivas, sostenidas y altamente especializadas para favorecer el desarrollo de habilidades funcionales y una adecuada participación en diferentes contextos.